Para Juan Manuel Pineda este sonido es más que un "gracias" sencillo. Él ha dedicado toda su música y su primer disco de cantos a las personas que le han transformado su vida.
Su música refleja la combinación de sus raíces salvadoreñas con sus experiencias vitales. Su vida incluye las tragedias de nacer con el paladar partido y como infante de perder sus piernas en un incendio. Es huérfano, pero siempre se ha dedicado a componer y tocar música. Su actitud y esfuerzo actuales reflejan a todos los que le han ayudado a mejorar su vida y las vidas de todos los niños y niñas de las casas de Nuestros Pequeños Hermanos (NPH).
Al escuchar su música, se oye el sonido de gratitud de una manera no muy acostumbrada entre nosotros.