Información sobre Nuestros Pequeños Hermanos
www.nph.org
Nuestros Pequeños Hermanos (NPH) es una red de orfelinatos en América Central y el Caribé. Pero es más que un orfanato – ello representa mejor un hogar para los jóvenes que viven allí, una comunidad de aprecio y amor, apo–yados todos por una atención espiritual que les ayudan a quitar los frenos impuestos por la pobreza. El Padre William B. Wasson fundeo esta institución de NPH en 1954 para aliviar las necesidades de niños y niñas en México. Su misión de amor se ha ampliado y extendido, y hoy NPH es el hogar a más que 3,400 jóvenes que sufren del abandono y desventaja en nueve países. Esta obra recibe fondos de operación por medio de Friends of the Orphans, una organización 501 © (3).
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Juan Manuel nació en Usulután de la municipalidad de Santiago de María, El Salvador con un paladar partido y varias deformidades dentales. Cuando tenía dos años, un incendio en su casa le provocó quemaduras de tercer grado y la consecuente amputación de sus piernas hasta las caderas. Hasta los nueve años de edad él vivía sin piernas prostéticas.
Cuando tenía Juan nueve años perdió a su mamá; la señora falleció por efecto de una úlcera. Después de unos años turbulentos con varias familias susti–tutas, Juan fue llevado a NPH, El Salvador en donde comenzó una nueva experiencia de vida. NPH mantiene su casa allí que provee un hogar para niños y niña desde su infancia hasta la madurez; son huérfanos o víctimas de problemas de indoles variados que dificultan su presencia en su propia familia.
En el NPH, Juan manifestaba un amor y don por la música de su patria y recibió el apoyo de la institución para desa–rrollar sus gustos y posibilidades en la técnica y arte de guitarra y voz. Llegó a participar en el grupo musical del orfanato y fue escogido para participar en el grupo de jóvenes que, por medio de sus giras internacionales, presentan la imagen y realidad de NPH en el mundo. Trabajando de cerca con Otoniel Alvarez, el director de música del grupo de gira, Juan comenzaba a componer canciones propias y desarrollar sus habi–lidades.
En el año 2007, el orfanato de El Sal–vador fue selecionado para visitar con su música y bailes típicos a varias ciudades del medio oeste en los Estados Unidos. Con sus presentaciónes de "fiestas", NPH pensaba levantar fondos para sus locales centroamericanos. La gira fes–tival incluía a bailarines y músicos de su institución y dio a los jóvenes del grupo la oportunidad de hospedarse en los barrios de su visita, inspirando así una relación duradera con los nuevos amigos ganados en estas familias.
Durante su visita a Chicago, Juan Manuel cantaba y tocaba la guitarra par un auditorio que inclueía a varios médicos de la Universidad de Illinois en Chicago (UIC). Fueron impresionados por su música y asombrados al escuchar su historial de vida. Ellos decidieron ayudarle a encontrar la manera de solucionar unos de los problemas físicos de Juan sin costo a NPH. Por la intervención de estos médicos, Juan fue aceptado en un programa del Hospital de Niño sostenido por los Shriners en Chicago. Allí se desarrolló un plan para corregir su paladar partido. También se le ha conseguido los fondos necesarios para nuevas piernas prostéticas que le sirven mucho mejor a su cuerpo, ya más crecido y maduro. Al escuchar esta historia, los Mulliganeers de Chicago se pusieron de acuerdo para cubrir todos los gastos de transporte durante las cirugías.
A finales del año 2007, Juan comenzó su peregrinaje en camino de reparar el paladar partido y los otros problemas físicos de cara y cranio con que él había nacido. El equipo del Hospital Shriners y los médicos de la Universidad de Illi–nois en Chicago andan manejando los varios detalles de su caso. Así, todo este personal médico le ayudan a Juan con lo que le resulta necesario para el arreglo de su paladar y cara. Poco a poco, se le completan las cirugías plásticas y den–tales necesarias.
Hoy en día Juan es un guitarrista y cantante muy dedicado. Durante su visita a Chicago con el propósito de tratamiento médico, Juan continúa sus estudios musicales con el Old Town School of Folk Music. Juan ha presen–tado su música en iglesias y eventos especiales de toda nuestra región. Siem–pre con sus programas, él canta una balada, el tema muy especial de NPH – un canto de agradecimiento.
En todo su peregrinaje para recibir atención médica, Juan y un compañero de MPH, El Salvador, viven en las casas de las familias Byrne y Howard en Edgebrook. Estas ados familias le ayudan a programar su tiempo con los médicos como también con su música.
Este año. 2009, Juan ya ha realizado su sueño, grabando la música para su disco, y titulándolo él mismo, "El Sonido de Gratitud" o "The Sound of Gratitude" para mostrar su gran aprecio para las personas e instituciones que le han ayudado.
El Proyecto de Juan
"El Sondio de Graditud"
Juan Manuel ha compuesto ocho can–ciones, de estilos variados entre balada y popular –él las anda grabando para compartirlas con otros en el mundo. "Mis cantos son canciones de gratitud", dice Juan Manuel. "Las compongo para agradecerle a NPH y a todas las per–sonas que se han esforzado para mejo–rar mi vida."
La perseverancia de Juan Manuel frente a los desafíos de la vida, el apoyo que NPH le ha dado para el desarrollo de sus habilidades y la generosidad manifiesta de tantos amigos en Chicago hace de toda esta historia algo que puede ser comunicada sólo por sus cantos y quizás ahora narrada por el arte cinematográ–fica.